viernes, 11 de diciembre de 2009

No es posible buscar cosas que no existen.

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En realidad lo que quiere expresar el título de este artículo es que no se puede buscar (por ejemplo: En Internet) con frases o palabras desconocidas (es seguramente demasiado obvio lo que aquí menciono).
Sin embargo va más allá de esta simple reflexión y me remito a lo siguiente:
No sabemos más que aquello que hemos aprendido y que nos han transmitido nuestros predecesores en este mundo, es decir que nuestra mente es como el "disco duro" de un ordenador que solamente tendrá la información que le van suministrando, pero no podrá surgir de él algo diferente, impensado; como tampoco -salvo en algunos casos que se manifiestan de manera no tan simple y rápida; en determinadas personas- nuevas cosas que modifiquen de manera inmediata lo ya conocido, comprobado, y dado por cierto.
En este aspecto, siento particularmente una frustración al considerar las limitaciones y lentitud del cerebro humano para progresar con la velocidad que seguramente todos desearíamos.
Y para poner un ejemplo me voy a referir al caso de las personas que dicen -a través de un especialista en el tema - hacer regresiones y expresar que en otras épocas han sido tal o cual cosa, persona, personaje u otro tipo de ser; pero siempre lo hacen manifestándose como algo común y conocido para todos. Nunca escuché a nadie que se expresara como algo diferente el el pasado, algo nunca imaginado, tal vez de otra dimesión, o de otra época no conocida por la civilización actual.
Creo que - si bien me extendí por demás en el tema - demuestro así que mi frustración se centra en la lentidud evolutiva de la mente del hombre y en la incapacidad de poder descubrir secretos de nuestra existencia, que quizá nunca podrán ser sacados a la luz.

Jorge Horacio Richino.

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